24. Dezember 2011
"Opern-Event des Jahres": Ovationen für Hartmut Haenchen im Teatro Real Madrid: "¡Qué gran director!."
"Lady Macbeth von Mtzensk" in der Produktion von Martin Kusej hatte am 3.12. Premiere: "Gran ópera y gran triunfo"

Plakat am Teatro Real mit Eva-Maria Westbroek als Katharina

Nach einer außerordentlich stark besuchten Pressekonferenz ist das Echo in den Medien sehr groß. z. B. in El PAIS (siehe Website)
Auf der Website des Teatro Real Madrid wurden die Einzelheiten zur Produktion veröffentlicht und Eindrücke und Interviews in einem Video hier festgehalten.
Über die technische Realisierung gab es einen Bericht in EL MUNDO hier

siehe auch Interviews und Ausschnittehier:

Die Vorstellung ist am 15.12. um 19 Uhr im LIve Stream hier zu hören.

Eine Reportage und Informationen dazu hier

Die Reaktion auf die Live-Stream-Übertragung:

Wunderbar
Walter Möller, Aachen

Die Rezensionen sind enthusiastisch für Eva-Maria Westbroek und Hartmut Haenchen:

www.gbopera.it, 24.12.2011

Grandissima lettura quella del Maestro Hartmut Haenchen a capo dell’Orchestra Sinfonica di Madrid che ha suonato con forza, bellezza e grinta: senza dubbio l’esecuzione musicale migliore di questa stagione. La direzione di Lady Macbeth del distretto di Mtsensk all’Opéra di Parigi durante la stagione 2008/2009 ha valso al maestro Haenchen il premio della critica francese come miglior opera della stagione.
Mercedes Rodriguez

El Diario Montanes, 22.12.2011

... dirección musical de Hartmut Haenchen, y podría calificarse sin caer en el exceso como uno de los acontecimientos operísticos del año en España.
... La orquesta exhibe un precioso sonido en las manos de Hartmut Haenchen y recoge con propiedad y sin desfallecimiento tanto los imponentes 'tutti'como los pasajes más intimistas. La idea de colocar en escenas clave los metales fuera del foso, en los laterales del escenario, resulta espectacular y envolvente.
En suma, una excelente producción que combate con alta frente la indiferencia y que aporta la incómoda visión de un entorno que, ya con un siglo a las espaldas, recuerda pavorosamente al nuestro propio.
Sotileza

www.eliteclasica.org, 20.12.2011

Haenchen, veterano director de orquesta de la Alemania del Este y que conoció personalmente a Shostakovich, logra un sonido espectacular, con ese estilo tan ruso que, junto al coro gritando pero sin perder esa melodía cantábile, construye unas momentos dramáticos inolvidables. La Orquesta Sinfónica de Madrid está bien, pero el Coro Intermezzo, está que se sale, merece todos los elogios que he leído, empezando por el del propio Mortier que ha afirmado que es el mejor coro con el que ha trabajado nunca. Pero es que el coro de prisioneros camino de Siberia suena de maravilla. Se dice que ésta es la escena que más disgustó a Stalin, ya que en su conciencia pesaban muchos condenados como esos.
Pancho

http://elpozoyelpndulo.blogspot.com, 19.12.2011

... Si para muestra de este espantoso vaivén necesitáramos un botón, sin duda ese podría ser la Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich, y más en particular la producción holandesa que de esta ópera se estrenó ya en Ámsterdam hace cinco años bajo la batuta de Mariss Jansons y con propuesta escénica del bien conocido Martin Kušej. Ahora ese mismo montaje acaba de llegar al Teatro Real de Madrid con dirección musical de Hartmut Haenchen, y podría calificarse sin caer en el exceso como uno de los acontecimientos operísticos del año en España....
La orquesta exhibe un precioso sonido en las manos de Hartmut Haenchen y recoge con propiedad y sin desfallecimiento tanto los imponentes 'tutti'como los pasajes más intimistas. La idea de colocar en escenas clave los metales fuera del foso, en los laterales del escenario, resulta espectacular y envolvente.
En suma, una excelente producción que combate con alta frente la indiferencia y que aporta la incómoda visión de un entorno que, ya con un siglo a las espaldas, recuerda pavorosamente al nuestro propio.
ANA DE LA ROBLA

www.seenandheard-international.com, 15.12.2011

After a successful run 12 years ago, Shostakovich’s Lady Macbeth of Mtsensk returns to Teatro Real. I remember fondly the performances under Mstislav Rostropovich, but with Hartmut Haenchen the opera wasn’t any less of a triumph.
... But for all of Westbroek’s doing, this Lady Macbeth couldn’t have succeeded without Hartmut Haenchen, who delivered an outstanding reading of the opera, achieving truly spectacular results from all the musical forces at his command. Both orchestra and chorus were at their very best. Despite how the passing years and the sense of occasion then have kindly etched into memory my rosy-tinted recollection of the Rostropovich-led performance, I have to say that with Haenchen at the helm I was still more moved than on the previous occasion.
José Mª Irurzun

Le Nuove España, 14.12.2011

En justa compensación al esfuerzo que realizan todos sobre la escena -solistas, coro, figuración- por sacar adelante una propuesta muy compleja, desde el foso la orquesta titular del teatro estuvo a la altura, dejando ver su progresión continua. A las órdenes de Hartmut Haenchen, buen conocedor de la obra de Shostakovich, la Sinfónica de Madrid mostró su mejor cara y la brillantez de la orquestación fue, como debe ser, apabullante y enérgica, de tremendo vigor expresivo. Haenchen buceó por la partitura con autoridad, transitando desde el lirismo más refinado al forte más contundente con un discurso musical de coherencia magistral.
Cosme Marina

http://llegarafernando.blogspot.com, 10.12.2011

La orquesta del Real, magistralmente dirigida por Harmut Haenchen, consigue sacar lo mejor de la partitura. Hay momentos en los que la potencia de los metales hace que, literalmente, el espectador se quede aplastado en la butaca. A ello hay que sumar las buenas voces de los personajes y el excelente coro.
Eloy

El Pais, 9.12.2011

Sinfónica y coro pocas veces me han producido un efecto tan rotundo

El desafío es abrumador, y el resultado casi siempre extraordinario, sobre todo, a mi juicio, en la parte musical, en la orquesta y las voces.La Sinfónica de Madrid y el coro del Teatro Real pocas veces me han producido un efecto tan rotundo de inmersión total en un océano sonoro.
ANTONIO MUÑOZ MOLINA

La Gaceta, 8.12.2011

Gran ópera y gran triunfo

Espléndido el coro y extraordinaria la orquesta que se sitúa, después de la de Valencia, como la mejor de foso de nuestro panorama. la dirección de Haenchen estuvo a la altura de la producción dirigiendo con mano firme y con una gran brillantez.
Francisco García Rosado

http://demispasosenlatierra.blogspot.com, 8.12.2011

La dirección musical de Hartmut Haenchen resulta vigorosa y matizada al tiempo, al frente de una Orquesta Sinfónica que en este arranque de temporada está resultado sorprendente por la calidad de un trabajo muy serio. Parece que la "formula Mortier", de varios directores en función de la obra a representar en lugar de un Director Musical titular que se haga cargo de la práctica totalidad de las representaciones, resulta mucho más afortunada de lo que algunos temíamos. Se acomete la difícil partitura sin caídas de tensión, y parece que se ha abandonado ese sonido "blando" e impersonal tan frecuente en este foso. Es más, la ejecución resulta por momentos apabullante, llena de brillo y de furor. Este "desmelene" orquestal hizo que en alguna ocasión la voz de los cantantes resultase algo tapada, especialmente en el caso del barítono ruso Vladimir Vaneev, pero se asume ese puntual sacrificio a cambio de un trabajo de tan alta calidad, tanto en el acompañamiento del canto como en los maravillosos preludios que son, en sí mismos, un trabajo sinfónico de gran vuelo. También el trabajo del coro resulta magnífico, y es uno de los aspectos en los que era evidente que el teatro tenía que mejorar. El propio Gerard Mortier ha señalado lo satisfecho que estaba con la actuación del nutrido coro, enfrentado a una difícil labor escénica además de vocal en esta producción.
Domingo Herráiz Amores

http://www.intereconomia.com, 8.12.2011

Espléndido el coro y extraordinaria la orquesta que se sitúa, después de la de Valencia, como la mejor de foso de nuestro panorama. La dirección de Haenchen estuvo a la altura de la producción dirigiendo con mano firme y con una gran brillantez.
Francisco García-Rosado

Cultura, 8.12.2011

En justa compensación al esfuerzo que realizan todos sobre la escena –solistas, coro, figuración– por sacar adelante una propuesta muy compleja, desde el foso la orquesta titular del teatro estuvo a la altura, dejando ver su progresión continua. A las órdenes de Hartmut Haenchen, buen conocedor de la obra de Shostakovich, la Sinfónica de Madrid mostró su mejor cara y la brillantez de la orquestación fue, como debe ser, apabullante y enérgica, de tremendo vigor expresivo. Haenchen buceó por la partitura con autoridad, transitando desde el lirismo más refinado al forte más contundente con un discurso musical de coherencia magistral.

ADN.es, 6.12.2011

La holandesa Eva-Maria Westbroeck es la extraordinaria voz y fascinante actriz que necesita el caldo de sexo, sangre y desolación que Shostakovich cocinó para "Lady Macbeth de Mtsensk", la parábola sobre el mal que se esconde en el tedio y que el Real ha estrenado esta noche con un éxito rotundo.
La cantante (1970) es una experta intérprete no sólo del papel sino de esta producción, que el director de escena Martin Kusej estrenó en 2006 en el Nederlandse Opera de Ámsterdam, y que ahora llega al Real con el mismo elenco principal y el director musical que tuvo en la Ópera de París, el alemán Hartmut Haenchen.

El trabajo de la soprano, del director y del coro han sido los más ovacionados por un público que ha apreciado una puesta en escena de la que es la primera ópera cuyo tema esencial es la sensualidad y en la que se trata la compulsión sexual explícitamente pero sin caer en lo escabroso.
Así, ha acompañado el "orgasmo musical", como decía recientemente Haenchen, que es el primer encuentro sexual entre la "malcasada" y asesina Katerina y el codicioso y amoral criado Sergei (Michael König) con fogonazos que a la vez que no dejaban dudas sobre lo que estaba sucediendo no distraía, más bien al contrario, del otro personaje fundamental de la obra: la orquesta.
El alemán se ha dejado la piel en la interpretación de una música que, asegura, es la que más "volumen", por decibelios, tiene de la historia de la ópera, y en la que abundan los elementos cercanos a la opereta o a las fanfarrias con las que Sostakovich quería acentuar la necedad de los ridículos hombrecillos con los que Katerina tiene que lidiar. ...
Concha Barrigós

www.diarioya.es 5.12.2011

GRAN VERSIÓN DE HARTMUT HAENCHEN Y EVA-MARÍA WESTBROEK
Lady Macbetch, tormenta de sonido y belleza en el Teatro Real


La orquesta –banda en escena incluida- ha hecho gala de un sonido brillante, en los momentos de plenitud sonora y en los más reposados como los interludios y solos instrumentales, siempre entregados y atentos sus componentes a las minuciosas matizaciones del maestro austríaco, Hartmut Haenchen. ¡Qué gran director!. De él puede decirse que ha realizado una excepcional versión de “.L.M.” protagonizada por la portentosa voz de Eva Mª Westbroek que, además de hacer gala de su gran amplitud de registro y especial delicadeza en los medios tonos, ha demostrado ser también una consumada actriz, trasladando al público con gran naturalidad el duro drama que vive su personaje (deliciosa en su pasaje final cuando anticipa el suicidio con este pensamiento “en el bosque hay un lago redondo y muy profundo”) estuvo muy bien acompañada por la doble expresividad de Michel König – Serguéi-, la calidad dramática de Vladimir Vaneev – Boris Ismailov- y el resto del elenco. Todos, cada uno en su medida, contribuyeron al triunfo de esta inesperada Lady Macbeth.
Luis de Haro Serrano

ABC, 5.12.2011

Una referencia
Desde su estreno en 2006, esta puesta en escena ha alcanzado el valor de lo referencial apoyada en la proclamación de Eva-Maria Westbroek como una grandísima Katerina (con permiso de Galina Vishnevskaya). Al Real acude por primera vez pero, gracias al tiempo transcurrido desde que empezara a interpretar al personaje, puede deducirse una interpretación más profunda, sedimentada, sutil y extraordinariamente bien graduada en sus extremos: desde la condescendencia matrimonial del arranque a la locura visceral con la que pone fin al drama.

Para entonces, ya en la segunda parte, Kušej ha abierto el espacio a lo diáfano. Queda atrás la tensión de lo concentrado, elocuente en el dramático silencio con el que el público de anoche sostuvo el final del segundo acto, y tan estupendamente resuelto por Vladimir Vaneev, el suegro Boris, otro veterano a quien se le adivina peso y calidad dramática.

La orquesta deja por el camino momentos de formidable brillantez
No es menor el trabajo del coro, con una materia robusta, y la orquesta del Real que deja por el camino momentos de formidable brillantez, incluyendo algunos intermedios, bajo la batuta del también debutante Hartmut Haenchen, gran entendedor de las peculiaridades sonoras de este teatro.
ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE

http://blogs.periodistadigital.com, 5.12.2011

Esta Lady Macbeth of Mtsensk, de producción holandesa de 2006, llega con una notable dirección musical de Hartmut Haenchen y una más que discutible dirección escénica de Martin Kušej. En su estreno el público mostró su aprobación y estuvo entusiasta con la soprano Eva-Maria Westbroek, premiando el esfuerzo de su largo y duro papel como Katerina Ismailova, la desgraciada protagonista. ...
... Hartmut Haenchen estuvo impecable al frente de una orquesta que gana cada día versatilidad y prestaciones.
J.C.Deus

El Mundo, 4.12.2011

La música tiene la transparencia del cristal y la dureza del acero, a la vez que se colorea con la carcajada angustiosa de la fanfarria. Los arrebatos se ahogan en el lirismo o galopan hacia la muerte al son
de un redoble. El espectador recibe ráfagas de lluvia helada, debe soportar el espectáculo de la barbarie y la visión atroz de la injusticia. Pocas óperas tan catárticas como ésta. La batuta de Hartmut
Haenchen consigue de la orquesta un bello sonido
, al que le falta en ocasiones mayor tensión y brillantez, pero que transmite el peculiar estilo del compositor con justeza y propiedad.
ÁLVARO DEL AMO

http://www.estrelladigital.es, 4.12.2011

La música es la estrella de la función. Maravillosamente compuesta y orquestada por Shostakóvitch cuenta la historia, pone su acento en los momentos precisos y marca el tempo de la acción. Era un reto que tenían ante sí Hartmut Haenchen, Director Musical y la Orquesta Sinfónica de Madrid que es la titular del Teatro. No se olviden que la anterior representación de esta ópera estuvo dirigida nada menos que por Mstislav Rostrópovich. Lo han superado con sobresaliente y no saben cuánto me alegro de esta evidente mejoría de la Orquesta que se ve acompañada por el buen hacer del Coro Intermezzo, también titular del teatro. Supongo que su Director el argentino Andrés Máspero tiene mucho que ver en estos avances.
Concha Carbajo

El Imparcial, 4.12.2011

Una partitura, en todo caso, inmensa y complicada, la más voluminosa de la historia de la ópera por sus decibelios, que pone a prueba a cualquier orquesta y que anoche interpretó con todos los cambiantes matices la Orquesta Titular del Teatro Real, Orquesta Sinfónica de Madrid, a las órdenes de la prestigiosa batuta de Hartmut Haenchen, cuyo debut en el foso del Real se saldó con una intensa y merecida ovación.
Alicia Huerta

La Razón, 4.12.2011

Sin embargo la producción escénica no funcionaría sin una grand dirección orquestal.
El Real no cuenta con la absolutamente impresionante de Maris Jansons en Amsterdamsi, sino con la de un Hartmut Haenchen más practicón pero capaz de obtener de orquesta y coros una prestación sobresaliente.
Gonzalo Alonso

Agencia EFE, 4.12.2011

Así, ha acompañado el "orgasmo musical", como decía recientemente Haenchen, que es el primer encuentro sexual entre la "malcasada" y asesina Katerina y el codicioso y amoral criado Sergei (Michael König) con fogonazos que a la vez que no dejaban dudas sobre lo que estaba sucediendo no distraía, más bien al contrario, del otro personaje fundamental de la obra: la orquesta. El alemán se ha dejado la piel en la interpretación de una música que, asegura, es la que más
"volumen", por decibelios, tiene de la historia de la ópera, y en la que abundan los elementos cercanos a la opereta o a las fanfarrias con las que Sostakovich quería acentuar la necedad de los ridículos hombrecillos con los que Katerina tiene que lidiar.

Concha Barrigós.

El Norte de Castilla, 4.12.2011

Gran dirección de orquesta, prestación magnífica del conjunto, en algunos momentos los metales tocaron en los laterales de la sala, y de los coros.
FERNANDO HERRERO

http://www.beckmesser.com, 4.12.2011

La música tiene la transparencia del cristal y la dureza del acero, a la vez que se colorea con la carcajada angustiosa de la fanfarria. Los arrebatos se ahogan en el lirismo o galopan hacia la muerte al son de un redoble. El espectador recibe ráfagas de lluvia helada, debe soportar el espectáculo de la barbarie y la visión atroz de la injusticia. Pocas óperas tan catárticas como ésta. La batuta de Hartmut Haenchen consigue de la orquesta un bello sonido, al que le falta en ocasiones mayor tensión y brillantez, pero que transmite el peculiar estilo del compositor con justeza y propiedad.
Alvaro del Amo

http://www.larazon.es, 4.12.2011

Sucede como con esas escenas del cine que algunos no quieren ver pero que las ven con los ojos semicerrados y volviendo la cabeza. Y, entre tanta sordidez, aún quedan momentos para la poesía escénica, apoyada por los impresionantes interludios sinfónicos. Sin embargo la producción escénica no funcionaría sin una gran dirección orquestal. El Real no cuenta con la absolutamente impresionante de Maris Jansons en Ámsterdam, sino con la de un Hartmut Haenchen más practicón pero capaz de obtener de orquesta y coros una prestación sobresaliente.
Gonzalo ALONSO

http://clasica.espaciodemusica.com, 4.12.2011

Sobresaliente el despliegue de facultades vocales y dramáticas de la soprano holandesa Eva-Maria Westbroek, que debutada en el Teatro Real, al igual que el director musical Hartmut Haenchen que en todo momento supo manejar a los músicos de una orquesta soberbia.

http://espectaculosenmadrid.wordpress.com, 4.12.2011

... Hay momentos profundamente líricos y otros de orquesta atronadora (Haenchen, el director musical, dice que es una de las óperas con más decibelios que hay). Las transiciones de unas frases a otras son simplemente magistrales y desde luego en el Real sonaron magníficamente. Así como sonó magnífico el coro, con una presencia muy importante durante todo el espectáculo, casi como otro personaje más, al principio como la masa de trabajadores de la hacienda y en el último acto como los presos deportados a Siberia.

Interview

http://www.elcultural.es, 2.12.2011

Hace once años el Teatro Real convocó a Mstislav Rostropóvich para recuperar la primera versión de la partitura de su compatriota y amigo Dimitri Shostakóvich. Mañana Lady Macbeth de Mtsensk vuelve a Madrid en una de las producciones más duras que se recuerdan en Ámsterdam y en París, donde ya se ha estrenado. El director de escena Martin Kušej ha querido ser fiel al sobrecogedor libreto con un montaje cuya grabación en DVD (Opus Arte) advierte al espectador sobre la crudeza de las imágenes. Alrededor de una jaula, escenas de sexo explícito y violencia descarnada se alternan con pasajes de confortable sensualidad y profunda emoción a largo de una ópera que sirve de debut en el Teatro Real al director alemán Hartmut Haenchen y a la soprano holandesa Eva-Maria Westbroek. Sobre ellos recae todo el peso de una partitura extrema, intensa y radical , llena también de contrastes, que narra el fatal destino de Katerina Ismailova en la Rusia de finales del siglo XIX. Haenchen y Westbroeck desvelan, cara a cara para El Cultural, algunas claves de la ópera que escribió Shostakóvich poco antes de rendirse a los favores del régimen soviético.

-Lady Macbeth de Mtsensk es una lucha contra los elementos. ¿Cómo han planteado su trabajo juntos?
-(Hartmut Haenchen) La clave está en el diálogo. Los músicos y los cantantes saben leer una partitura, pero para abordar una ópera de estas características además hay que saber escuchar. Nuestra colaboración en París nos ha permitido profundizar en el sonido y sacar punta a ciertos detalles del personaje.
-(Eva-Maria Westbroek) Con Katerina Ismailova no puedes bajar nunca la guardia. Cada día, cada ensayo es como un estreno. Requiere toda tu energía y concentración. De alguna manera es como si el personaje te eligiera a ti y no al revés.

Profesionalidad y coraje

-¿Cómo ha sido su primer contacto en los ensayos con la Sinfónica de Madrid?
-(HH) Me ha sorprendido mucho la actitud de la orquesta y del coro. Y no me refiero sólo a su profesionalidad, también a su coraje. Lady Macbeth es una partitura de gran tonelaje que hay que levantar entre todos, con disciplina, por supuesto, pero sobre todo con valentía. Es la ópera con más decibelios de todo el catálogo. Al lado de este Shostakóvich de 24 años las óperas de Wagner y Strauss suenan a música de cámara. Por eso hay que cuidar mucho a los cantantes.
-(EMW) La orquesta es mi anclaje. Tan pronto estoy gritando coléricamente como susurrando algo en pianissimo. En el escenario hay barro, nieve, agua. Me mojo, grito, repto... Después de la actuación casi no puedo hablar, me quedo un rato en estado de shock. Me dejo la piel en el escenario y necesito un tiempo para volver a la vida real. Nuestro debut mañana será un auténtico intercambio de adrenalina...

-Shostakóvich convirtió la orquesta en un personaje más de la ópera. ¿Cuál es la relación de la masa instrumental con la protagonista?
- (EMW) La orquesta no la juzga sino que nos ayuda a entender que por encima de los asesinatos y otras atrocidades que comete es una mensajera del amor. La diferencia del libreto con la novela de Nikolái Leskov es que en la ópera Katerina es víctima de ese sentimiento y no de la desidia o el desvarío.
-(HH) Exacto. Por eso su trasfondo es más complejo, tanto a nivel musical como psicológico. Por un lado Shostakóvich plantea una sátira sobre la sociedad machista bajo la tiranía de los zares y, por otro, diseña un drama humano sobre las pasiones, moviéndose entre el expresionismo y el verismo.

-Todo eso queda reflejado en una partitura llena de contrastes. A ratos cinematográfica, a menudo folclórica y con grandes momentos sinfónicos...
-(HH) Es un Shostakóvich en estado de gracia, pletórico y enamorado de Nina Varzar. Juega con todos los elementos que tiene a su alrededor, se rebela contra el sistema. Por eso le censuraron los esbirros de Stalin y tuvo que escribir otra versión. Su anterior ópera, La nariz, parece una acuarela comparada con el inmenso óleo que es Lady Macbeth, donde confluyen todo tipo de melodías.

-En su día se habló de revolución sexual. ¿Qué lectura merece hoy la ópera?
-(EMW) Creo que a pesar de las escenas de sexo explícito y de la violación se trata de una revolución de los sentidos. Shostakóvich no nos habla simplemente de sexo sino que se esfuerza en describir lo que lleva a la gente a actuar de determinada manera. No es aleccionador, ni moralista. Se limita a colocar un espejo delante para que seamos nosotros los que nos miremos.
-(HH) Estoy completamente de acuerdo. La escabrosa y cruenta violación de Aksinya [que, completamente desnuda, es magreada por la muchedumbre] nos remite, en el fondo, a las carencias afectivas de nuestra sociedad.

-¿Y hasta qué punto puede afectar hoy la militancia stalinista de Shostakóvich al efecto final de su música?
-(HH) Espero que nada (Risas). Shostakóvich tenía que salir adelante. No lo justifico, pero soy alemán y sé muy bien de lo que hablo. Es muy fácil hacer las maletas y largarse. Pero Shostakóvich se quedó e hizo lo que pudo. La prueba de que nunca perdió su identidad es el final de su Quinta sinfonía. El compositor estaba diciendo sigo siendo yo...

Ni sofisticación ni artimañas

-¿Qué diferencia a Katerina de otras femme fatales, como Salomé o Lulú?
-(EMW) No tienen nada que ver. Salomé es una niña enajenada de 15 años y Lulú, una fulana. Katerina es una mujer sencilla, rural. No hay sofisticación ni artimañas. En el fondo es una ingenua.
-Las divas fueron las primeras reinas de la ópera, luego los maestros y ahora se habla de los “dictadores” de escena. ¿Cuánto hay de verdad y de mito?
-(HH) Nunca he tenido una mala experiencia porque he sido muy previsor y consecuente. Antes de embarcarme en cualquier proyecto me cito con con el director de escena para mostrarle sobre el terreno mis prioridades musicales, lo que exige la partitura de acuerdo a la acústica y a las posibilidades del teatro. Si nos entendemos, firmo.
-(EMW) La ópera es un trabajo colaborativo. Del mismo modo que no puedes imponer tus ideas tampoco puedes esperar la perfección.

In der großen spanischen Musikzeitschrift erschien aus Anlass der Premiere ein 2 seitiger Artikel
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